Desde temprano, Fabiola estaba inquieta, con la imagen de Benedicto mostrando sus abdominales en su mente. Sospechaba que Benedicto estaba intentando seducirla para que perdiera la razón y olvidara por qué habían discutido.
Tenía que admitir que su estrategia estaba funcionando.
Realmente estaba a punto de ceder.
Mientras divagaba, vio a Natalia pasar como un fantasma por la puerta.
Al principio, Fabiola no pensó mucho en ello, hasta que se dio cuenta de que algo andaba mal: —Natalia.
Unos segun