Silvia, sosteniendo su ardiente mejilla, sonrió con amargura: —Finalmente has mostrado tu verdadera cara. Ahora dejaré que Benedicto vea qué tipo de mujer eres.
Fabiola cruzó los brazos: —Lo que soy, él lo sabe mejor que tú. Solo estoy siguiendo tu ejemplo, mostrando una cara delante de los demás y otra detrás de ellos.
Silvia respiró profundamente: —Eres bastante precisa en tu autoevaluación. Después de decir tanto, simplemente sospechas que tengo algo que ver con lo del día de la piscina, pero