A la mañana siguiente, estaba ocupada preparando qué hornear para la llegada de Silvestre. Por fin me di cuenta de que no era buena idea invitarle a mi piso. Sería mejor que nos viéramos en un restaurante, o en el parque, o en algún lugar donde haya gente.
Siento que estoy engañando a Claudio si dejo que Silvestre entre a mi condominio sin su permiso.
Ahora mismo, estoy esperando a que termine de hornearse mi magdalena con pepitas de chocolate y antes he hecho una tarta de arándanos. Cuando el