Silvestre y yo estuvimos en la carretera durante casi 2 horas. No sé a dónde se dirige esto, pero estoy seguro de que él sabe a dónde va. Pero yo no lo sé. No me molesté en preguntarle porque de todas formas no me contestará.
Está tan concentrado en conducir que agarra el volante con fuerza.
—¿Pasa algo? Estás conduciendo demasiado rápido, Silvestre. Podrías hacer que nos mataran si sigues así—. le recuerdo, poniendo una mano sobre la suya. —Afloja un poco.
Silvestre giró la cabeza hacia mí y l