—Hola, ¿qué tal el reservado?
Le entregué la chaqueta antes de contestarle.
—No hicimos más que hablar.
Parece que no me cree.
—El pobre acaba de ser abandonado por su futura esposa el día de su boda—. compartí, sonriendo. —No me hizo nada malo. Sólo estábamos charlando, riendo y bebiendo.
Kyle asintió y se puso la chaqueta que me había prestado. Se apoyó en la pared
—Zamir estuvo aquí hace unos minutos.
—¿En serio?— Mis ojos se abrieron de par en par y me dispuse a dar zancadas hacia donde est