Mundo ficciónIniciar sesión—Buenos días—. Su ronca voz mañanera acelera el flujo de mi sangre en las venas.
—B-buenos días—. Se me quiebra la voz, pero no giro la cabeza para mirarle.
Se le escapa una risita suave y, en un segundo, siento su calor detrás de mí. Está tan cerca. Mierda.
—Oye, estás temblando—. De repente me cogió la mano que sujetaba la sartén h







