Mundo ficciónIniciar sesiónTodavía tengo la cabeza cubierta con una especie de saco y la boca bien atada en la nuca, pero oigo claramente todo lo que me rodea. Dentro de la furgoneta hablaban en voz alta y en lenguas extranjeras, y eso ya me está mareando.
Me quedo quieta, con miedo de que me hagan algo si intento moverme o gritar. Sin embargo, la piel se me pone de gallina y el corazón me late deprisa. La sensación es muy aterradora, hasta el punto de que podría







