Iris
Di unos cuantos pasos cortos para hacerle creer que realmente me estaba yendo, pero entonces por fin habló sin rodeos, haciendo que volviera por mi propio interés.
—Es de Roy —dijo normalmente, sin ninguna clase de sentimiento acompañando su voz.
—¿Acaso estás bromeando, o intentas molestarme? —le pregunté volviendo a mi asiento.
—En verdad eso quisiera, pero no es así. —me dijo forzando una sonrisa, y sus lágrimas finalmente cayeron a cantaros. —Iris… Soy consiente de que no he sido