Mundo ficciónIniciar sesiónÉl había salido. No sé cuánto se tardó pero para mí fue una eternidad, una en la que traté de soltar mis manos y pies y solo logré aflojar un poco una mano pero la pata de la silla no me ayudaba. Había sentido en mi vida pocas veces miedo y esta era en verdad la primera en la que me enfrentaba a uno digno de sentirlo. Era un sentimiento que, sin embargo, no me dejaba llorar. Ya las ganas de orinar se habían intensificado pe







