Mundo ficciónIniciar sesiónEl alma quebrada, el corazón endurecido y una rabia que penetraba mis huesos.
Este Ensuan estaba ciego.
Si mi mujer se había ido por cuenta propia la encontraría y la traería, mía era su nombre, pedirle perdón, mil veces si quería, pero hablar y estar juntos era lo único que hacía falta para solucionar esto y estar juntos, ¡juntos! Porque vino a







