Mundo ficciónIniciar sesiónAbrí la puerta de la casa y casi de inmediato su perfume me dijo que ahí estaba ella. Después la vi sentada en el borde de la ventana, me miraba, me esperaba, me escuchó llegar, como sea, sus ojos eran diamantes brillantes, su nariz estaba algo enrojecida, su quijada alzada, sus labios apretados, la ternura de su amor: esfumados.
–Yvonne ¿por qué te fuiste? –Me acerqué a ella exigiendo una respuesta o por lo menos una r







