NOAH
Nos quedamos en el sofá mucho tiempo después de que él se corriera dentro de mí. La sala estaba a oscuras excepto por un poco de luz que entraba del pasillo. Nuestros cuerpos estaban pegajosos y calientes el uno contra el otro. Aún podía sentir cómo se me escurría de adentro. Sus dedos no dejaban de moverse lentamente hacia arriba y hacia abajo por mi espalda.
Finalmente giré un poco la cabeza para que mi boca quedara cerca de su pecho. "¿Por qué dejaste de permitir que la gente te tocar