Dorian miraba a Cássio con cara de no estar entendiendo absolutamente nada.
— Vas a ser dulce. Amable. Vas a elogiar, vas a sonreír. Vas a tratarla como si fuera la realeza de la mansión.
— ¿Estás loco?
— Confía. Eso la va a dejar tan desconfiada que va a tropezar sola. Cuando una persona está acostumbrada a una muralla, la alfombra roja es más peligrosa de lo que parece.
Dorian lo pensó un momento… y sonrió.
— Me gusta.
— Claro que te gusta. Porque eres competitivo, y ella es la única adversar