Dorian intentó llamar al número.
Una, dos, tres veces.
Todas fueron directo al buzón de voz.
Apretó el celular entre los dedos con fuerza, como si pudiera aplastar la impotencia junto con el aparato.
—No sirve de nada. No van a contestar —dijo Cássio, intentando mantener la calma—. Necesitas pensar con claridad.
Pero Dorian ya tenía otra cosa en mente. Se recompuso con un gesto seco y marcó un número antes de que Cássio pudiera detenerlo.
—Voy a llamar al Departamento de Seguridad —murmuró.
La