75. SECRETO DE CONFESIÓN I
—Alma… —murmuró Monteiro un poco asustado. —¿Estás segura de lo que nos estás pidiendo? Tú misma viste lo que le pasó a Christian en Cosenza.
—Es justo por eso que lo solicito. Tengo demasiado dentro de mí que no pude sacar con Ocampo, pero quizás pueda hacerlo con ustedes y debe ser antes de hablar con Christian.
Ellos quedaron en silencio siendo los rostros de Enrique y Monteiro los que reflejaban duda y temor. Claude, por otra parte, me hizo una señal para que me acercara a él y al hacerlo s