76. SECRETO DE CONFESIÓN II
Alma
Desperté sintiendo un exquisito perfume acompañado de la pesadez en mi lastimado cuerpo, pero al mismo tiempo tenía un enorme vacío que se sentía bien.
—Te ves hermosa sonriendo —Claude estaba a mi lado arreglándose, siendo la toalla lo único que lo cubría e inevitablemente me sonrojé… por no decir que me calenté.
—Lo siento, no sé en qué momento me quedé dormida.
—No te preocupes, igual te dejé descansar en mi cama y con Enrique atendimos tus heridas —me revisó cual doctor, uno muy seduct