73. DEL VATICANO PARA ANDALUCÍA
Christian
Desperté con una fuerte resaca recapitulando la reprimenda que me dieron los tres anoche, siendo esto lo que incrementó mi dolor de cabeza en vez del whisky. Fregué mis ojos acostumbrándome a la luz, mas fue el encontrarlos arreglarse lo que me desconcertó.
—¿Qué ocurre? —Claude se acercó acariciando mi cabello entregándome agua y medicación.
—Tómalo y arréglate que hoy tendremos un día ocupado —dijo benevolente.
—¿A dónde iremos?
—Visitaremos a alguien muy especial.
Algo me sonó mal