72. VISITA ECLESIÁSTICA
Christian
Llegué con el espíritu destruido, abrí el baúl de mi habitación, tomé el flagrum y me dirigí a la iglesia quedando frente a la imagen de Cristo crucificado escuchando un fuerte relámpago.
—Siempre me imaginé esto, pero no creí que algún día lo haría —dije arrepentido a la cruz frente a mí. —¿Qué daño te hice en aquel entonces para que me hicieras sufrir con el castigo de Ovidio y la pérdida de un hijo? —mis gruesas lágrimas brotaron como cascadas. —¿No fueron suficientes los golpes