193. Premio a la lealtad
Penelope
El aire dentro de la cueva es denso, casi sofocante. La oscuridad que nos envuelve se siente viva, como si observara cada uno de nuestros movimientos. Los pasos de Nick y los míos resuenan en las paredes de piedra, un eco que se extiende hacia lo profundo. La figura de la mujer sigue allí, inmóvil, esperándonos al final del túnel.
A medida que nos acercamos, siento cómo una corriente fría recorre mi espalda. Miro a Nick de reojo, buscando alguna señal de que él también la perciba. Sus o