126. Vendrán por ustedes
Nicklaus
La tensión en la aldea se siente en el aire, como una tormenta a punto de desatarse. Los guerreros nos rodean, y aunque han bajado sus armas, la desconfianza es palpable. La anciana me observa con esos ojos penetrantes, y no puedo evitar sentir que ve más de lo que muestra la superficie. Sus palabras resuenan en mi cabeza: "Tú no eres el único que puede hablar con los dioses, lobo."
Mi corazón se acelera ante esa revelación. ¿Qué significa eso? ¿Acaso la diosa Luna también les ha habla