125. Hablar con los dioses
Nicklaus
Veo como los hombres de la tribu se ponen en posición de ataque. Son aproximadamente 15 y aunque estén armados, Blake y yo podríamos acabarlos en un parpadeo, pero un baño de sangre es lo último que necesitamos.
—¡Eso no es cierto! —responde Blake, su voz cargada de furia contenida—. Lo encontramos en medio del desierto, lo tenían unos locos con túnica. ¡Lo salvamos!
El guerrero nos observa con desdén, sin creer una palabra. Los otros se acercan más, sus armas listas para atacar.
Sient