Punto de vista de Sienna
El tiempo pareció detenerse, quise correr, lanzarme sobre mi hijo para protegerlo, pero mi cuerpo no respondió, me quedé ahí, congelada, viendo cómo el bicho se preparaba para enterrar sus colmillos en la pierna de Leo.
Cuando la serpiente se tensó para lanzarse, escuché un fuerte estruendo.
“¡Bang!”
La serpiente salió volando, destrozada, cayendo a un lado de Leo, sin vida. Me quedé helada, volteé a ver a Aidan, él tenía en sus manos un arma, ¿Un arma? ¿Qué demonios.