Punto de vista de Sienna
A partir de esa noche, las cosas cambiaron drásticamente, Aidan parecía ausente, empezó a salir por las madrugadas. Siempre de la misma manera: esperaba a que la casa se quedará en completo silencio, se vestía con ropa negra y salía sin hacer ruido.
Regresaba casi al amanecer, se acostaba a mi lado, y aunque siempre se bañaba antes, podía sentir en él un aroma a tabaco y whisky.
Yo me quedaba inmóvil, dándole la espalda, fingiendo que seguía dormida mientras mi estómag