Punto de vista de Aidan
No pude evitar reírme al ver que un pequeño niño nos había puesto en jaque en un momento.
—¡No te rías! —Sienna me dio un manotazo en el brazo, muerta de pánico— ¡Sácalo de ahí! ¡Debe de estar muy asustado!
—No se ve muy asustado, Sienna, ese niño tiene más audacia que la mitad de mis hombres.
—¡Aidan, por favor! —me suplicó, al borde de un ataque de nervios— ¡Abre la puerta!
Me acerqué al interfón de la pared y presioné el botón de comunicación.
—Hola, campeón —dije por