106• Así debió ser siempre.
Los últimos días del embarazo me tenían viviendo en un estado extraño entre emoción y agotamiento. Cada movimiento de mi barriga era un recordatorio de que nuestra hija ya estaba lista para llegar, de que en cualquier momento todo cambiaría para siempre.
Estábamos en el consultorio de la doctora Evelyn Harper, la luz suave del ecógrafo iluminando la pantalla mientras el gel frío se deslizaba por mi piel. La doctora movía el transductor con profesionalidad, sin decir una palabra todavía. Richard