El martillazo de la jueza sonó como un disparo en el corazón de Tony, sintió sus piernas ablandarse y tuvo que apoyarse en la mesa para no caer.
— Lupita deberá ser entregada a la señora Johnson —continuó la jueza— Se establecerá un régimen de visitas...
Tony ya no escuchaba. Sus oídos zumbaban y el mundo parecía dar vueltas, a través de la niebla que nublaba sus ojos, vio a Sarah sonreír discretamente.
— Apá... —la vocecita de Lupita lo trajo de vuelta a la realidad, la niña se había despertad