Los bracitos de Lupita se extendían hacia Tony, su carita reflejaba el terror que la niña estaba sintiendo, el tiempo pareció detenerse en ese momento.
Pero antes de que pudiera alcanzar a su padre, Sarah la atrapó en el aire. La niña pataleaba mientras su madre la alejaba a toda prisa del lugar, sus pequeños zapatos golpeando el aire en protesta.
Lupita luchaba con todas sus fuerzas, sus ojitos se llenaron de lágrimas, pero a Sarah poco le importó eso.
Los gritos desgarradores resonaron por el