Laura se había levantado muy temprano para irse antes de que Alejandro y Valentina salieran de la habitación. Había pasado una noche realmente perturbadora en donde no había podido conciliar el sueño.
La sirvienta que se había dado cuenta de la presencia de Laura a punto de salir de la casa, enseguida se acercó a ella mientras le decía con mucha amabilidad:
— Buenos días señora Laura, ¿Se va a ir sin tomar el desayuno?
— Sí, la verdad es que quiero llegar a casa para poder descansar e