Laura se lavó la cara con abundante agua, estaba un poco mareada y aturdida por todo lo que estaba sucediendo, al abrir la puerta del baño, pegó un brinco ya que se asustó al ver a Javier de pie apoyado con su bastón esperándola con una expresión que la intimidaba.
— ¡ Me asustaste! ¿Pero qué haces aquí? ¿Acaso me vas a vigilar a donde quiera que vaya?
— Cálmate cariño, te noto un poco nerviosa. ¿Tiene algo que ver con el malestar que tienes desde hace unos días?
— No entiendo a qué mal