Narrado por Mia
Caminar por las calles empedradas de Amalfi es una experiencia sensorial que, en otra vida, habría procesado de forma superficial. A mis veinticinco años, por fin he logrado entender la magnitud de la burbuja en la que vivía. En Londres, a esta edad, no solo estaría trabajando en el bufete de abogados más prestigioso de la ciudad; probablemente sería la dueña, o al menos tendría mi nombre en la puerta con letras de oro, si tan solo se lo hubiera pedido a mis hermanos.
Pero en es