Narrado por Mia Blackwood
Bajé a desayunar con la armadura puesta. Había pasado la noche mirando al techo, esperando oír el paso firme de Liam por el pasillo, pero solo hubo un silencio sepulcral que me oprimía el pecho. Me senté a la mesa con una elegancia forzada, ocultando las ojeras tras un poco de maquillaje y una actitud de absoluta indiferencia.
Puse mi teléfono sobre la mesa. No había mensajes. No había rastro de él.
—¿Dónde está Donovan? —pregunté, barriendo la mesa con la mirada mient