Narrado por Mia Blackwood
El mensaje en mi teléfono me había dejado en un estado de paranoia absoluta. "Tu deuda", "Mark no pudo salvarte". Esas palabras daban vueltas en mi cabeza como buitres. Pero lo peor no fue el mensaje, sino el vacío que dejó Donovan cuando salió de mi habitación con esa frialdad militar, transformándose de nuevo en el guardaespaldas distante justo después de haberme hecho sentir fuego en las venas.
Para intentar despejarme, acepté recibir a mis amigos en el jardín. Juli