Narrado por Mia Blackwood
Salí de la ducha sintiéndome… extraña. El agua caliente no había logrado quitarme la sensación de los brazos de Donovan sobre mí, ni el modo en que mi corazón se había acelerado como si reconociera un código secreto en sus ojos. Pero sacudí la cabeza. Es el trauma, me dije. Es el cansancio.
Decidí que lo mejor para recuperar mi identidad de diecinueve años era hacer lo que mejor sabía hacer: ir de compras. Necesitaba ropa que no fuera de "repuesto" y necesitaba sentir