Narrado por Liam Donovan
La mañana nos recibió con una luz pálida que se filtraba por las cortinas, pero el calor que sentía al tener a Mia entre mis brazos era lo único que me importaba. Bajamos las escaleras con una lentitud deliberada, como si estuviéramos tratando de prolongar esa burbuja de paz que habíamos construido durante la noche. Mi mano no se despegaba de su cintura, sujetándola con una posesividad que hoy no era parte de mi