Narrado por Mia Blackwood
El frío que sentí no venía del aire acondicionado, sino de las miradas de los hombres que me rodeaban. Ver a Dominic y a Spencer con ese nivel de preocupación, con las mandíbulas tan tensas que parecían a punto de estallar, me heló la sangre más que la propia foto de la lápida.
—Vamos, chicos —intenté decir, forzando una sonrisa que se sintió como una máscara de yeso—. Es solo una foto editada. Algún