POV: DAMIÁN
El puente de mando era un santuario de sombras. El único punto de luz era el núcleo de Kael, que emitía un suave fulgor azul cobalto mientras permanecía sentado en un rincón, procesando la pérdida de Vektor. El vacío que dejó el pequeño robot era una herida abierta en la dinámica de nuestra familia; faltaba su sarcasmo mecánico, su eficiencia nerviosa.
—Damián, mira los sensores de presión —dijo Elena. Estaba de pie junto a la ventana, su silueta recortada contra la negrura del mar A