POV: DAMIÁN
Correr por las calles de Oslo bajo el asedio de los "Perros de Caza" era como intentar escapar de un enjambre de avispas de acero. No usaban armas de fuego; usaban sónica y microondas. Cada vez que uno de esos drones cuadrúpedos se acercaba, el aire vibraba con una frecuencia que hacía que mis pulmones se sintieran como si estuvieran llenos de arena caliente.
—¡Por aquí! —gritó Kael, derribando una puerta reforzada de una estación de metro—. El Palacio Real está a dos kilómetros por