POV: DAMIÁN
El aire dentro de la torre sabía a ozono y a muerte limpia. Ícaro se había quedado en la entrada, con los ojos abiertos y fijos en el vacío, proyectando su campo de anulación final. Sabía que sus neuronas se estaban friendo, una por una, para mantenernos invisibles a los ojos de la IA. Era un mártir del silencio.
—¡Avanzad! —rugió Kael.
El gigante de cobalto estaba rodeado por una decena de "hombres-colmena". No luchaban como soldados; luchaban como extensiones de un solo músculo. K