POV: ELENA
El aire dentro de The Mirror no era aire; era una mezcla estéril de nitrógeno y ozono que se sentía como agujas en mis pulmones. Silas Blackstone nos observaba desde su trono de cables, una araña de plata en el centro de una red invisible que envolvía el planeta.
El implante en mi nuca dejó de arder para emitir un zumbido sordo, una vibración que armonizaba con la maquinaria del complejo. Me sentía conectada a las paredes, a los servidores, a las luces que parpadeaban al ritmo de mi