Me despierto tan temprano que él aún está dormido a mis espaldas, abrazándome por detrás y con lo que creo que es su erección clavada en el medio de mis glúteos. Ay, por Dios, no sé si quedarme a disfrutar de esa sensación o salir corriendo.
Me muerdo el labio inferior, conteniendo una sonrisa, mientras me refriego un poco contra él. Hacía tanto que no sentía un cuerpo masculino de esta forma, que hasta me dan ganas de arrancarle todo y ser suya de una vez, pero creo que con él es mejor esperar