Zeev.
Pase una mota de algodón con alcohol por su nariz para que despertara. Minutos después empezó a removerse no sabía que hacer, no iba cederle el lugar a Kyril, él lo empeoraría todo.
Al despertar me miro, su grito de terror se dejó escuchar en toda la habitación.
–No me temas Daniela no tu, mi luna—.
—¿Quien eres tú que quieres de mi? —.
—No quiero nada, solo quiero que me conozca, soy un hombre lobo o licántropo como quieras decirme—.
—Entonces ustedes también existen—.
—Si abemos muchas especi