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Mis ojos se agrandan.
¡Mierda ! Está en casa.
Corre, Bella. Corre.
Salgo corriendo de la habitación, cerrando la puerta con llave detrás de mí. Al salir, me dirijo hacia la cocina. Cuando llego, suspiro de alivio y empiezo a preparar la cena.
Unos minutos después, Maria entra en la cocina. Cuando me ve, pregunta :
—¿Bella ? ¿Qué haces aquí ?
Sigo temblando.
—Maria, solo quería preparar la cena.
—Oh. Está bien. ¿Necesitas ayuda ?
Niego con la cabeza.
Ella examina mi rostro.
—Bella, ¿estás bie