Capítulo 28

Alessio.

Es frustrante tener que quedarme a ver estos pendientes, cuando yo invité a Ginebra a ir al festival conmigo, pero al menos esto le dará tiempo para poder hablar con Raulo y decirle que no se puede casar con él ya que será mi esposa.

Una enorme sonrisa se dibuja en mis labios y mi corazón se acelera repentinamente, por mi mente pasan las imágenes de Ginebra, sus risos castaños rebotando cada vez que camina, despertar en las mañanas entre sus brazos y de cómo acomoda mi rostro entre su
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