—Señorita Silva— Hablo en el tono más alto que puedo, pero de momentos se me va la voz. —Lamento haber ocupado el tiempo del rey, le juro que no fue mi intención, pero... es un hombre tan amable y gentil, que se ha ofrecido a cuidarme.
—Espero que tengas claro que tendrás que pagar hasta el último penique por lo que se ha gastado en ti.
—No hace falta, no hice esto para cobrarle, lo hice porque....
—Claro que sí, señorita Silva, voy a pagar hasta el último penique, no se preocupe.
Ella se nota