—¡Julio! Por fin llegaste, pensamos que nos ibas a dejar plantados—dijo Juan dándole un abrazo. — Entra, ¿No sientes el olor? Tengo a Sergio y Sofía de parrilleros. Mientras Daniela y yo preparamos lo demás en la cocina.
— Hola. ¡Huele rico! Disculpa que llegue a esta hora, es que tomé una buena siesta en la mañana, porque anoche no pude dormir bien.
—¿Tienes algún problema? Ayer te noté raro. ¿Te puedo ayudar? —preguntó Juan.
—Tranquilo, era un problema que tenía que resolver y ya lo hice, h