Ella Levantó la barbilla y miró a Julio desafiante.
—Puedes hacer todas las preguntas que desees, yo no responderé. No sé qué es lo que quieres y no me importa averiguarlo. Así que largo de aquí. ¡No quiero volver a verte! ¡No puedes venir a amenazarme de esa manera! —estaba tan indignada que se levantó del sofá hablando llena de resentimiento, pero Julio se quedó tan tranquilo como antes.
—¡Siéntate! —la voz de Julio era fría y dura. Solo cuando ella lo desafió y no lo obedeció, decidió movers