—En realidad es una celebración doble —tomó un trago de su ginebra—. La primera parte de mi libro que dejé abandonado hace dos años encontró una cálida y sorprendente aprobación de los editores, así que estoy terminando el resto a toda prisa, antes de empezar mi nuevo trabajo.
— ¡Felicidades! —los ojos de Daniela resplandecieron—. ¡Es una noticia estupenda, Juan!
Los ojos de él, se iluminaron con repentino calor y se inclinó para tomar la mano de Daniela.
—Daniela… —se interrumpió, sofocan