Capítulo 120
De repente Juan Carlos la miró fijamente con rabia y se puso de pie, colocó las manos en el escritorio e inclinándose hacia adelante, le espetó.

— ¡Mi padre te pagó para que me convencieras de aceptar el puesto de director de este canal! ¿Verdad? ¡O te ofreció convencerme de que me casara contigo!

Camila se puso pálida y nerviosa. Y respondió llorando.

—No sé de qué estás hablando...

—¡No te hagas la tonta que ya te descubrí! Eres un ser despreciable que se aprovechó de mi vulnerabilidad par
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