—¡Un momento! ¿Por qué parar? Ya alcancé la cuarta parte de tu récord...
—Juan admítelo, no vas a lograr en una noche lo que yo conseguí en dos años...
—¿En dos años? ¡Ja! Te das cuenta de que podría acabar con tu récord en unos días...
Daniela puso los ojos en blanco.
—Admítelo nena, soy el mejor.
Daniela sonrío porque era la segunda vez que le decía nena, se veía más relajado, volviendo a ser el Juan de siempre.
—No voy a admitir nada, hasta que te vea superar mi récord. Pero puedes regr