Todo el malestar de los últimos días desapareció, así como de la nada. Y Lorena en cambio quedo sin entender.
Fue así como César logró salirse con la suya.
Sus piernas flaqueaban y su mente estaba en blanco. Pero, cuando recuperó la compostura, Lorena se puso de pie y luchó por salir de sus brazos. Pensaba que César estaba más loco que una cabra.
Ya no eran amantes, ya no tenían una relación sentimental en la que un beso tuviera significado.
Ahora solo mantenían una relación clandestina; ella e